uno tras otro.
Mal jugando un Tetris, deje vacíos
pequeñas sofocaciones de un centímetro cuadrado.
Vacilo entre lo que no quiero hacer y lo que no debo
necesito escuchar la carcajada de un niño, el grito de una mujer o el ladrido de un perro
quizás así pueda despertar de la hipnosis
y volver nuevamente a entrar borrachos a restaurantes
y ser el centro de atención...
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